El sentido de las palabras.

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Ahora que empiezo a conocer la Verdad acerca de la Vida (que yo creo mis experiencias a través de mi pensamiento), me doy cuenta de que mayormente no tenemos el sentido correcto de las palabras y no nos expresamos de manera adecuada.

¿Qué quiero decir con esto? A lo largo de nuestra historia, las palabras han ido desvirtuándose y ha ido cambiando el sentido de ellas en nuestra manera de expresarnos. Un ejemplo claro es la palabra “padre” que originalmente tenía un sentido de respeto y reverencia y que ahora para muchos de nosotros significa simplemente “bonito”, “agradable” o “divertido”.

Pudiera parecer que esto no representaría ningún problema particular, sin embargo, a la hora de querer expresar o crear con nuestro pensamiento, sí representa un problema.

Estamos tan acostumbrados a hablar sin pensar en el verdadero significado de nuestras palabras y nos referimos a nosotros, a los demás y a nuestras circunstancias de manera inadecuada. Por ejemplo:

Casi siempre pensamos en “gasto” cuando se habla de comprar lo que sea. Si entendiéramos el significado de la palabra, seríamos más cuidadosos de usarla.

En términos generales y en su raíz, “gastar” significa “deteriorar con el uso”. Si “gastamos” el dinero, estamos diciendo que se nos acaba. Si pusiéramos atención todos buscaríamos una palabra más adecuada.

En cambio, “invertir” habla de multiplicar o tener ganancias. Si en lugar de “gastar”,” invertimos”, nuestras palabras crearán lo semejante y nuestro dinero se multiplicará sin mucho esfuerzo.

Otro ejemplo es cuando hablamos de amor. Hemos confundido el amor con preocupación, protección, dependencia, sobreprotección, etc., pero el verdadero sentido del amor es entender que todos somos capaces de resolver nuestros problemas; tener confianza en nosotros y los demás, porque todos tenemos las mismas facultades y habilidades; dar sin esperar nada a cambio, porque no necesitamos nada pues ya estamos completos.

Por lo general solo hacemos lo que tiene sentido para nosotros. Usamos solo las palabras que tienen sentido en nuestro vocabulario. Nos vestimos de acuerdo con la ocasión por sentido común.

De la misma manera, nuestro pensamiento crea aquello que tiene sentido para nosotros. Si no tenemos un sentido de confianza y seguridad, de abundancia y prosperidad, de plenitud y gozo, no podemos crear más de lo mismo.

El sentido que tengo ahora debe cambiar para poder cambiar lo que ocurre en mi vida y mis experiencias. El trabajo es entender cada una de las palabras que uso, elegir las que me convenga usar, usar las que haya elegido de manera correcta y, por repetición, ir aumentando el sentido correcto en mi mente.

Podríamos empezar con una pequeña lista que puede ser útil para todos:

Cambiar:

“Gastar” por “Invertir”.

“Necesitar” por “Desear”.

“Me hizo enojar” por “Me enojé”

“Cuídate” por “Diviértete” o “Aquí te espero”

“Tengo suerte” por “Tengo éxito siempre”

“¿Me amas?” por ¡Me amo!

“A ver si…” por “¡Estoy seguro de…!

“Yo creo que…” por “Yo sé que…”

¡Estoy segura de que notarán un cambio en sus experiencias si son constantes y persistentes!


autoretrato 1

Acerca de la autora:

Rocío Caballero. Maestra de Aplicación Mental y Metafísica (La Ciencia de la Vida). Imparte cursos, talleres y conferencias para despertar la conciencia verdadera en las personas acerca de sí mismas, impulsándolas a vivir una mejor calidad de vida.

Amor, esa fuerza todo-poderosa

Ámate a ti misma

¿Alguna vez has estado enamorado y te han correspondido? ¿Identificas esa emoción de estar flotando en las nubes?

¿Has notado que en ese estado las cosas parecen tener una mejor cara y los problemas soluciones fáciles?

Eso es precisamente lo que el amor nos da cuando lo experimentamos. Nos sentimos poderosos, optimistas y hasta capaces de lograr lo imposible. Nos aventuramos en proyectos nuevos o nos atrevemos a hacer lo que no habríamos hecho antes.

Lo cierto es que cuando estamos enamorados, despertamos un poder interior (que siempre ha estado ahí) por la presencia de alguien más.

¿Pero qué pasa si no hay “alguien más”?

La felicidad (o el estado mental de alegría y gozo llamado amor) es como una inyección de fuerza para todos, que sin embargo no sabemos obtener o experimentar en cualquier momento o a voluntad. Pareciera como si ese estado fuera algo que viniera de lo externo, cuando en realidad está siempre dentro de nosotros y podemos desatarlo si somos más conscientes de lo que pensamos a diario acerca de lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos.

Es cierto que nuestros peores críticos somos nosotros mismos, nos vemos todos los defectos: las arruguitas, las llantitas; que si estamos gordos o flacos, altos o bajos, etc., sin embargo no podemos negar que en alguna área, somos indispensables para algo o para alguien. A pesar de todos nuestros defectos, tenemos cualidades.

Para enamorarte es necesario que reconozcas en el otro cualidades que para ti sean importantes. Nadie se enamora de alguien a quien no le ve cualidades. Pero la apreciación de cualidades es algo totalmente individual: lo que para alguien es una cualidad, para otro puede ser un defecto. Entonces, te invito a ver tus cualidades, ganar sentido de ello para que te enamores de ti mismo y de la vida y verás que la felicidad que viene del amor no tarda mucho en aparecer con esa fuerza de la que he estado hablando antes.

Agradecer todos los días al despertar por otro día más, por una nueva oportunidad, por tu trabajo o por falta de trabajo, porque tienes con quien compartir los afanes del día o porque gozas de plena libertad estando solo, es una forma de enamorarte de la vida también. ¡Agradece por todo!

Si miramos a nuestro alrededor y tomamos la actitud de agradecimiento por cualquier cosa que nos rodea o experimentamos (porque, seamos sinceros, tenemos muchas cosas buenas que agradecer todos los días), podemos ir creando un sentido amoroso que nos permitirá el gozo de todo lo que nos rodea, haciendo que la vida parezca más agradable, más disfrutable.

¡Trabaja por el amor, practícalo todos los días, desarróllalo, como harías al aprender algún idioma o alguna habilidad que disfrutes, y enamórate! ¡Enamórate de ti! ¡De tu vida! Descubrirás lo importante que eres. ¡Enamórate de ti y correspóndete!


autoretrato 1

Acerca de la autora:

Rocío Caballero. Maestra de Aplicación Mental y Metafísica (La Ciencia de la Vida). Imparte cursos, talleres y conferencias para despertar la conciencia verdadera en las personas acerca de sí mismas, impulsándolas a vivir una mejor calidad de vida.

El mejor Accesorio

El mejor accesorio es tu sonrisa

Cuando era niña, era sumamente feliz.

No es que tuviera una vida perfecta, pero disfrutaba cada momento y solo veía lo bueno que ocurría día a día. La sonrisa estaba siempre en su rostro y a la gente le gustaba convivir con ella.

En su juventud, las cosas no parecían ya estar tan bien. Alguien la convenció de que tal vez no era sufrientemente buena en lo que hacía o suficientemente buena para que la quisieran y empezó a sentir temor de quedarse sola, de no formar una familia o tener éxito. Trataba por todos los medios de agradar a los demás con sonrisas y tratando de cumplir sus expectativas (lo cual nunca funciona a largo plazo), y obtuvo todo lo que deseaba…, o al menos eso creyó.

Volvía a sonreír.

Años más tarde, sus temores parecieron cumplirse y cosas “trágicas” ocurrieron. Entonces la sonrisa desapareció casi por completo de su rostro.

Cambió sus sonrisas (fingidas para entonces) por gestos de amargura, de enojo, de rabia, de preocupación, de desesperanza y estas expresiones se hicieron habituales en ella. Después de algunos pocos meses en su rostro se formó una mueca que no gustaba a nadie, que por supuesto no le ayudaba en nada y de la cual casi nunca estaba consciente. Se aisló y la gente dejó de buscarla.

Un día al verse en un espejo finalmente se dio cuenta de la expresión que tenía y pensó que a ella misma no le gustaría relacionarse con esa persona y eso al fin la despertó.

Pensó y razonó que los eventos que vivimos no cambian o dejan de ocurrir porque tengas una sonrisa o una mueca. Tanto una sonrisa como una mueca de desagrado son irrelevantes en el desarrollo de nuestras vidas. Sin embargo, cuando afrontamos el día a día con una sonrisa de felicidad honesta, nuestra actitud, la de los demás y las circunstancias no tienen los mismos resultados.

Esta historia no es inventada, es real.

Habla de alguien que un día decidió ser feliz a pesar de las circunstancias. Alguien que ahora sonríe y busca la felicidad en todo lo que la rodea y ES FELIZ, porque descubrió que la sonrisa es algo que decides ponerte, igual que un vestido o determinados zapatos, y que siempre es un accesorio que enriquece tu atuendo, dándole brillo y haciéndote resaltar en medio de otros.

Podría ser tu propia historia.


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Acerca de la autora:

Rocío Caballero. Maestra de Aplicación Mental y Metafísica (La Ciencia de la Vida). Imparte cursos, talleres y conferencias para despertar la conciencia verdadera en las personas acerca de sí mismas, impulsándolas a vivir una mejor calidad de vida.