La Gran Aventura o el secreto de la Felicidad y la Vida Eterna

La gran aventura para ser feliz

Foto original de georgesiamanis en DeviantArt

¡Pasen! ¡Pasen por aquí! ¡Escuchen la historia más fascinante jamás contada hasta ahora!

Este relato se ha mantenido en secreto, resguardado por los sabios más ilustres, de nombres casi olvidados, y contiene los misterios más grandes del universo.

En él se encuentra el secreto de la felicidad eterna, que muchos hombres de poder han obtenido a base de invertir grandes fortunas, y en su avaricia, lo han mantenido en secreto para todos los demás.

¡Pero hoy pueden escucharlo aquí por primera vez! Tal como fue contado en los primeros tiempos, entre los primeros hombres.

¡Pasen! ¡Pasen y escuchen todo! Y conozcan el mayor misterio del universo…


Hace muchos, muchos años, cuando la tierra era joven y los hombres todavía no sabían nada sobre ciencias o religiones, el mundo tenía un ritmo y un orden diferentes a los que conocemos en la actualidad.

Se dice que cada niño que nacía era llevado a un lugar conocido como “El inicio”, una pequeña aldea allá en los confines y que estaba vacía de todo tipo de conocimientos, ideas y prejuicios que pudieran existir.

Los pequeños eran resguardados en ese lugar hasta que alcanzaban la edad en que su mente comenzaba a volverse demasiado inquieta para quedarse en un lugar tan pequeño, y eran enviados al “Sendero”, donde debían tomar una decisión.

En el “Sendero” había una bifurcación que tenía dos caminos. El primero llevaba al “Camino Humano”.

A lo largo de ese camino vivían la gran mayoría de las personas que poblaban el mundo, y muy probablemente, los padres y la familia del pequeño en cuestión. Era un camino fácil de caminar en un inicio, lleno de cosas interesantes y tentadoras que prometían recompensas inmediatas y grandes aventuras a los que decidieran caminar por él.

La gran mayoría de los pequeños, impulsados por seguir el ejemplo de sus padres y seres queridos, se adentraban en ese camino, que además, en efecto, era fácil de caminar. En un principio.

Ahí al inicio encontraban a su familia esperándolos, y estos les mostraban a los pequeños todo lo que sabían del mundo y cómo cuidarse de los peligros que había más adelante. Así, se iban caminando juntos a lo largo de toda una vida llena de dificultades, peligros y sufrimientos.

Algunos los enfrentaban con más valor que otros, y estos valientes, se volvían celebridades entre los de su clase. Eran reconocidos por su tenacidad, su espíritu, su inteligencia y su fortaleza.

Otros, no tenían tanta suerte y vivían llenos de miedos, dolores y enfermedades, atormentados porque se sentían carentes de poder y valentía para recorrer el camino que habían elegido.

Nadie era capaz de regresar, porque la ley, una vez que llegabas al “Sendero” y elegías un camino, era continuar avanzando, sin importar lo que ocurriera. Solo aquellos que estaban esperando a sus hijos podían regresar al inicio del camino para ayudarlos a recorrerlo.

Pero para ese momento, habían perdido la oportunidad de elegir el otro camino.

El otro camino era el “Camino de la Mente”. Era un camino de inicio complicado, retador, y en general, solitario. No resultaba muy atractivo porque sus promesas eran inciertas, sus recompensas arduas de ganar y su destino, inverosímil para la comprensión de mentes tan pequeñas.

Pero se decía que aquellos que tuvieran el valor de recorrerlo, encontrarían riquezas y conocimientos tan magníficos que no eran posibles de describir. Y que en algún punto en ese camino, se encontraba el secreto de la Felicidad y la Vida Eterna. 

Algunos valientes (o incautos para muchos), se adentraban en ese sendero desconocido. ¿Pero qué había sido de esos pequeños? Nadie que hubiera recorrido el “Camino Humano” lo sabía.

La gran mayoría de los hombres que habían tomado el “Camino Humano” estaban conformes con su vida. O resignados, cuanto menos. Porque eso era lo único que conocían y estaban demasiado cómodos para intentar otra cosa.

Un día, un pequeño miró en el extremo del sendero y notó que había un bosque inmenso, profundo y bastante tenebroso en la dirección en la que, según las leyendas, estaba el “Camino de la Mente”.

-¿Qué es eso?- preguntó a sus padres.

-¡Un lugar muy peligroso!- le dijeron.- ¡Nunca debes entrar ahí, porque te perderías irremediablemente! Es el “Limbo”, y nadie sabe qué hay ahí. Dicen que el que intenta caminar a través de ese bosque solo tiene una opción, llegar al “Camino de la Mente” o vagar eternamente en la fronda, perdido irremediablemente en un mundo que no es ni humano ni mental.

Todos sabemos lo que pasa cuando se le dice a un niño que nunca debe hacer algo, ¿verdad?

Pero verán, el problema era que este pequeño estaba cansado de su vida: de trabajar de sol a sol para, apenas, lograr sobrevivir; enfermarse a cada rato y tomar brebajes y menjurjes que no entendía cómo funcionaban para supuestamente “curarse”, solo para volverse a enfermar unos cuantos meses después; tener malas relaciones con sus compañeros y amigos, que solo se ocupaban de competir entre ellos para ver quién era el más rico y el más poderoso entre ellos; amando a su familia, pero viéndose incapaz de tener una relación sana con ellos, peleando todo el tiempo, luchando entre el deseo de quedarse y las ganas de irse a otro lugar.

Y como toda historia necesita un personaje que viva aventuras y peligros para, al final, aprender una lección y transformarse en un nuevo ideal, este pequeño decidió que bien podría ser él ese héroe que emprendiera “La Gran Aventura”.

Así es que un buen día, sin decirle nada a nadie, tomó sus pocas pertenencias y se adentró en el bosque…

Esta historia continuará…

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El mejor Accesorio

El mejor accesorio es tu sonrisa

Cuando era niña, era sumamente feliz.

No es que tuviera una vida perfecta, pero disfrutaba cada momento y solo veía lo bueno que ocurría día a día. La sonrisa estaba siempre en su rostro y a la gente le gustaba convivir con ella.

En su juventud, las cosas no parecían ya estar tan bien. Alguien la convenció de que tal vez no era sufrientemente buena en lo que hacía o suficientemente buena para que la quisieran y empezó a sentir temor de quedarse sola, de no formar una familia o tener éxito. Trataba por todos los medios de agradar a los demás con sonrisas y tratando de cumplir sus expectativas (lo cual nunca funciona a largo plazo), y obtuvo todo lo que deseaba…, o al menos eso creyó.

Volvía a sonreír.

Años más tarde, sus temores parecieron cumplirse y cosas “trágicas” ocurrieron. Entonces la sonrisa desapareció casi por completo de su rostro.

Cambió sus sonrisas (fingidas para entonces) por gestos de amargura, de enojo, de rabia, de preocupación, de desesperanza y estas expresiones se hicieron habituales en ella. Después de algunos pocos meses en su rostro se formó una mueca que no gustaba a nadie, que por supuesto no le ayudaba en nada y de la cual casi nunca estaba consciente. Se aisló y la gente dejó de buscarla.

Un día al verse en un espejo finalmente se dio cuenta de la expresión que tenía y pensó que a ella misma no le gustaría relacionarse con esa persona y eso al fin la despertó.

Pensó y razonó que los eventos que vivimos no cambian o dejan de ocurrir porque tengas una sonrisa o una mueca. Tanto una sonrisa como una mueca de desagrado son irrelevantes en el desarrollo de nuestras vidas. Sin embargo, cuando afrontamos el día a día con una sonrisa de felicidad honesta, nuestra actitud, la de los demás y las circunstancias no tienen los mismos resultados.

Esta historia no es inventada, es real.

Habla de alguien que un día decidió ser feliz a pesar de las circunstancias. Alguien que ahora sonríe y busca la felicidad en todo lo que la rodea y ES FELIZ, porque descubrió que la sonrisa es algo que decides ponerte, igual que un vestido o determinados zapatos, y que siempre es un accesorio que enriquece tu atuendo, dándole brillo y haciéndote resaltar en medio de otros.

Podría ser tu propia historia.


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Acerca de la autora:

Rocío Caballero. Maestra de Aplicación Mental y Metafísica (La Ciencia de la Vida). Imparte cursos, talleres y conferencias para despertar la conciencia verdadera en las personas acerca de sí mismas, impulsándolas a vivir una mejor calidad de vida.

¿De qué trata la felicidad?

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Todos queremos ser felices. Al menos eso es lo que nos decimos a nosotros mismos.

La verdad es que casi nunca es así. Porque hay algo muy bueno ocurriendo en nuestras vidas cuando somos miserables.

Conectamos con otras personas que también se sienten miserables. Y unos al lado de los otros, nos dedicamos a que el ego compita para ver quién es el más infeliz.

La verdad es que la infelicidad es otra manera de sentirnos comprendidos e importantes.

Pero nos nos ayuda a ser felices.

La felicidad es una decisión diaria de que, sin importar lo que en apariencia esté “mal” en nuestras vidas, todavía estamos aquí.

Y si estoy viva puedo disfrutar del sol, del aire, el cielo, una taza de té, el abrazo de una amigo, una sonrisa… sin importar lo que ocurra, puedo decidir ver todas las pequeñas cosas buenas que están pasando en mi vida. 

Así es que la próxima vez que te sientas miserable, decide lo que vas a hacer. Vas a buscar la simpatía de otros y alimentar tu ego? O te vas a enfocar en las pequeñas cosas buenas que están pasando en tu vida?

Tú decides.

What’s happiness all about?

We all want to be happy. Or that’s what we say to ourselves.

The thing is, most of the times we actually don’t. Because there’s a good thing happening when we are being miserable.

We connect with other people who are feeling miserable. And by being around each other, we can put our egos to compete on who’s the most unhappy of all.

The truth is, it’s just a way to make us feel important and understood.

But it doesn’t help us feel happy.

Happiness is a daily decision, that no matter what apparently “wrong” things are going on in my life, I’m still here.

And if I’m alive, I can enjoy the sun, the air, the sky, a cup of tea, a friends hug, a smile… no matter what is happening, I can decide to see the good things in my life. 

So, the next time you feel miserable, decide what are you going to do. Are you going to get sympathy from others and nurture your ego? Or are you going to focus on the good small things in your life?

You decide.