Diplomados de Noviembre y Diciembre, 2017

La felicidad empieza con cuidar tus pensamientos. Vivimos vidas enfocadas en ver nuestros errores y corregirlos, y parece que en lugar de ser más felices, tenemos más problemas.

Por eso, queremos compartir contigo la oportunidad de empezar a tener nuevos hábitos de pensamiento que te hagan más feliz:

Diplomado: Método de Aplicación Mental

Te invitamos a tomar esta Introducción al Diplomado del Método de Aplicación Mental de manera gratuita, 4 sesiones de 1 hora y media.

El Diplomado se imparte los días Lunes de 8 PM a 9.30 PM, los días 27 de Noviembre, y 4, 11 y 18 de Diciembre, 2017. 

El cupo es limitado a 10 alumnos, por lo tanto, es importante suscribirte a través del formulario que aparece en este link.

Si deseas más información, contáctanos vía mail a crisalida.vida.feliz@gmail.com o por Whatsapp al 55.4330.2898

Esperamos verte pronto y ayudarte a mejorar tu vida, tus experiencias y ser mucho más feliz.

¡Bienvenido!

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Diplomados de Octubre y Noviembre 2017

La felicidad empieza con cuidar tus pensamientos. Vivimos vidas enfocadas en ver nuestros errores y corregirlos, y parece que en lugar de ser más felices, tenemos más problemas.

Por eso, queremos compartir contigo la oportunidad de empezar a tener nuevos hábitos de pensamiento que te hagan más feliz:

Diplomado: Método de Aplicación Mental

Te invitamos a tomar esteIntroducción al Diplomado del Método de Aplicación Mental de manera gratuita4 sesiones de 1 hora y media.

El Diplomado se imparte los días Lunes de 8 PM a 9.30 PM, los días 30 de Octubre, y 6, 13 y 20 de Noviembre, 2017. 

El cupo es limitado a 10 alumnos, por lo tanto, es importante suscribirte a través del formulario que aparece en este link.

Si deseas más información, contáctanos vía mail a crisalida.vida.feliz@gmail.com o por Whatsapp al 55.4330.2898

Esperamos verte pronto y ayudarte a mejorar tu vida, tus experiencias y ser mucho más feliz.

¡Bienvenido!

Jesús enseñó metafísica

“No soy religiosa”, es lo primero que digo cuando alguien me pregunta qué religión profeso. Algunos se encogen de hombros, sin darle importancia. Otros se sorprenden. Pocos se ofenden, afortunadamente.

La verdad, es que a la edad que tengo es difícil hablar de mi filosofía de vida, creencias, o como quieran llamarla, y darles un nombre. A lo mucho, diré que yo creo en las enseñanzas metafísicas que Jesús heredó a la humanidad.

No, eso no me hace católica ni cristiana. No, eso no me convierte en religiosa. No, no estoy equivocada al decir que Jesús enseñó metafísica y no religión. Y eso es algo que tal vez le cueste trabajo entender a alguien que sí es religioso.

Pero si me permiten unos minutos, y abren su mente un poco, me gustaría explicar mi punto. Y antes de que quieran destruir mi jardín mental, los invito a leer este post y a meditar un poco en la importancia de respetar las ideas ajenas y ser más tolerantes y abiertos a aprender cosas nuevas.

Esto es solo otra forma de creer, de ver el mundo y de entender. La mía, y la que otros quieran compartir conmigo.

En fin, a lo que nos atañe.

De manera rápida, la metafísica estudia la causa y su efecto. ¿La causa de qué? En principio, la causa del ser. Es decir, ¿qué es lo que somos en realidad? ¿Somos estos cuerpos que vemos? ¿Somos esta realidad que percibimos?

En la Biblia (Génesis 1:26) dice “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.  Si Dios es un ser Espiritual, y estamos hechos a “imagen y semejanza” de Dios, entonces también somos seres Espirituales. 

Ahora, la pregunta es. ¿Qué es Espiritual? Lo Espiritual es lo Intangible. Lo que no se puede ver. ¿Y qué es lo que nos puede hacer iguales a Dios y que no se puede ver? La Consciencia Universal. Todo aquel capaz de Pensar a través de la Consciencia Universal, es semejante (con las mismas características) a Dios. 

Jesús, de manera muy velada según nos cuentan en la Biblia, enseñó que somos seres iguales a Dios, seres capaces de pensar. Y por lo tanto, de crear tanto bien como seamos capaces de creer. “Como un hombre es en su corazón, así es.” 

Esto quiere decir que así como creemos, sabemos y pensamos que somos, así somos. Y así vivimos. 

Lo entiendas o no, lo creas o no, los hechos no cambian. Estás destinado a ser y a vivir exactamente igual a como piensas y sientes respecto a ti mismo, a tus experiencias y a los demás.

Y esto es justo lo que enseñó Jesús. Que la Causa de todas las cosas, está en la mente. Y que cuando entendemos cómo funciona este poder,  podemos elevarnos al nivel de Dios: “Sean perfectos, como perfecto es su Padre Celestial.” (Mateo 5:48).

Dicho de otro modo: “Entiendan cuál es su verdadera naturaleza perfecta, que es Mental (Espiritual), así como lo es Dios, y elévense a su nivel”.

Jesús no es el único metafísico. Ha habido muchos antes que él, muchos después de él, y habrá otros después de que nosotros nos hayamos ido. Pero es, quizás, uno de los más entendidos que han existido. Y como tal, respeto y admiro su trabajo, y lo estudio para entender quién soy.

“No soy religiosa”. Insisto. Pero el día que se pueda separar a la religión (que no es otra cosa más que una forma de controlar a los ignorantes, a los que no quieren pensar por sí mismos) de las Verdades de la existencia, ese día se entenderá a Jesús como se le debió entender desde el inicio.

Y tal vez ese día, haya más a quienes “llamen, y se les abrirá la puerta”.

How to be more tolerant, or the story of the gardens

Cómo ser más tolerante, o la historia de los jardines

I like stories. And I’m sure you do too.

No wonder ancient cultures used storytelling as a way to give the young ones lessons from the old wisdom. They will be told from father to sons, around the fire, by an expert storyteller who would use all his power to spread wisdom.

Now, I’ll use my storytellers ancestors wisdom to tell you a small story.

 

In my garden, there are flowers of many kinds, shapes and forms. I grow them on pots, cups, old jars, hollowed stones, beautiful vessels or inside the most horrendous containers.

I grow trees of different sizes and species. Some of them give the best shadow, others are no more than death branches. During summer I collect the sweetest fruits, and by winter I survive from the tasteless remnants.

 

They are useless weed all over the place that I found myself unable to get out, whose roots get between my beautiful plants, trying to get the nutrients out, suffocate and kill them in the very end.

My garden is full of all kinds of life. Fruits to eat, medicinal plants and incredibly toxic herbs. But they are all part of my garden. And just like that, I love it.

That garden is my mind. My ideas, beliefs, knowledge, experiences, lessons, etc. Some are good, beautiful and healing. Others, bad. Even toxic or destructive. But they are all mine. 

If tomorrow someone invites you to his house, and he has a garden in the entrance, would you go tear toxic plants, thinking it’s for the house owner’s good, without asking if it’s ok?

That’s what we do with people around us. We attack their beliefs and most loved values just because we think they are “stupid”, “useless” or even “toxic”. But each garden has it’s owner, and it must be respected as much as our own. 

That’s why, when you see a “toxic” plant in your neighbor’s garden, before you want to tear it apart, ask if you’re allowed to work on that garden. Or even better… wait until you’re asked for help. Then, share your plants, the ones you believe will make your neighbor’s garden more beautiful, healthy, useful…

If he decides he likes what you suggest, plant the seed where you’re allowed to do it. And nurture it, take care of it. Until one day, that seed becomes a tree or a flower.

 

 

 

But do not alter other people’s garden without permission. You wouldn’t like others to come destroy yours. 

Remember respect is the base of all happiness. 😉

 

Cómo ser más tolerante, o la historia de los jardines

Cómo ser más tolerante, o la historia de los jardines

Me gustan las historias. Y estoy segura de que a ti también.

No es extraño que las lecciones en las culturas antiguas se transmitieran de padres a hijos, sentados alrededor del fuego, con un cuenta cuentos experimentado utilizando todo su poder creativo para enseñarle a los jóvenes la sabiduría de los ancestros.

Y utilizando la sabiduría de mis ancestros cuenta cuentos, quiero contarte una pequeña historia.

En el jardín de mi casa, hay flores de todo tipo, forma y color. Las cultivo en macetas, en tazas, en jarras viejas, en piedras huecas, en vasijas hermosas y adornadas o en los más horrendos recipientes.

También crecen árboles de diversas especies y tamaños. Algunos dan sombra, y otros son apenas unas ramitas marchitas a medio morir. En verano recolecto los frutos más deliciosos, y en invierno sobrevivo con los insípidos remanentes.

Hay hierbas y hierbajos inútiles que por más que arranco no logro sacar, y cuyas raíces se enredan profundamente en la base del resto de mis hermosas plantas, tratando de extraerles los nutrientes, sofocarlas y destruirlas.

Mi jardín está lleno de vida de todo tipo. Hay fruta para comer, plantas medicinales y otras increíblemente tóxicas. Pero son parte de mi jardín. Y así, tan variado como puede ser, lo amo.

Ese jardín, es mi mente. Son mis ideas, mis creencias, mis conocimientos, mis experiencias, mis lecciones, etc. Algunas son buenas, otras malas, otras tóxicas y destructivas, algunas increíblemente hermosas y curativas, pero todas son mías. 

Si el día de mañana alguien te invitara a su casa, y tuviera un jardín en la entrada, ¿te dedicarías a arrancar todas las plantas que supieras venenosas, pensando que le estabas haciendo un favor al dueño de la casa, sin siquiera preguntarle si es eso lo que quiere?

Así hacemos muchas veces con la gente a nuestro alrededor. Atacamos sus creencias y valores más queridos pensando que son “estúpidos”, “inútiles” o hasta “tóxicos”. Pero cada jardín es atendido por su propio dueño, y debe ser respetado tanto como el propio. 

Por eso, cuando veas una planta “tóxica” en el jardín del vecino, antes de querer arrancarla, pregúntale si te está permitido trabajar en su jardín. O mejor aún… espera a que te pida ayuda en la limpieza de ese jardín. Y entonces, comparte las plantas que crees que ayudarían a que su jardín fuera más hermoso, más sano, más útil…

Si decide que es bueno lo que le presentas, planta la nueva semilla en el lugar en el que te lo permitan. Y ayuda a regarla, a nutrirla, a cuidarla. Algún día, esa semilla será una flor o un árbol.

Pero no alteres jardines ajenos sin permiso. No vaya a ser que alguien quiera venir a destruir el tuyo. 

Y recuerda que el respeto es la base de toda felicidad. 😉

Cómo eliminar todos tus problemas

Foto del restaurante Rayén Vegano en Madrid

Hace unos días escuché una historia que me gustó mucho. Me puso a pensar en cuánto podría mejorar mi vida si tan solo entendiera que estaba siendo exagerada con mis problemas.

La historia va como sigue:

Un día, una psicóloga estaba con sus estudiantes, y les mostró un vaso lleno hasta la mitad.

Todos esperaban la típica pregunta de “está medio lleno o medio vacío”, cuando la mujer finalmente preguntó: ¿Cuánto pesa el agua en este vaso?

Cada uno especuló entre 200 y 500 ml, plantearon fórmulas matemáticas y otras maneras de saber cuánto era el peso del vaso.

La maestra, sonriendo, respondió: “El peso del agua es irrelevante. Lo que importa es cuánto tiempo lo cargas. Si lo sostienes por unos minutos, casi no notarás el peso. Si lo sostienes por un par de horas, puede que te canses. Si lo sostienes el resto del día, al final el brazo terminará doliéndote”.

¿Cuál es la moraleja de la historia? Los problemas son como este vaso de agua. Son menos pesados de lo que creemos, pero tenemos la mala costumbre de cargarlos hasta que nos duele todo, la mente y el cuerpo.

He descubierto, después de pasar por un divorcio, perder mi trabajo y arruinar mi salud, que todos mis problemas eran más ligeros de lo que yo pensaba. Mi verdadero problema fue que no dejaba de cargarlos.

¿Cómo es que “cargamos” con nuestros problemas? Por estarlos pensando una y otra y otra vez. Los pensamos antes de dormir, los pensamos mientras comemos, se lo comentamos a nuestros amigos, nos lamentamos de ellos con el vecino. Y un problema, sin importar su peso, a la larga termina cansando más por nuestra insistencia de pensarlo que por la gravedad del mismo.

La vida no va a dejar de presentarte retos. Algunos pueden parecer pequeños y otros grandes. Pero todo reto que te parezca un problema, pesa. 

Para que no los estés cargando, recuerda que solo debes cargar el problema mientras estés pensando en cómo resolverlo y en los momentos en los que puedas hacer algo al respecto para hacerlo. 

Pensar que no pagaste la luz a las diez de la noche, y preocuparte hasta el punto de no poder dormir pensando en que no pagaste la luz y es lo primero que tienes que hacer al día siguiente, es una pérdida de tiempo.

Estás cargando el problema en lugar de solo medir su peso.

“Ok. No pagué la luz. Pero son las diez de la noche y no me voy a preocupar más por eso. Lo hago mañana.”

Este razonamiento puede tomarte un minuto. Mediste el “peso” del problema, te das cuenta de que no es momento para solucionarlo y lo sueltas hasta el día siguiente, cuando sea útil pensar en él y tratar de resolverlo.

Es probable que en este momento sientas que tienes muchos “problemas” por resolver en tu vida. Y el agobio de estarlos cargando puede resultar desgastante.

¿Quieres deshacerte de tus problemas y evitar que sean una carga para ti? Suéltalos en los momentos en que no puedas hacer nada por ello.

Y ya puedo escuchar a algunos decirme: “¡Claro! Pero es que no es tú problema y tú no puedes saber cómo me siento al respecto. No puedo dejar de pensar en él, porque me preocupa.”

No. No es mi problema. Pero yo tengo mis propios problemas. Y por experiencia propia sé que cargarlos cuando no puedes hacer nada por ellos, solo te desgasta. Una mejor forma de resolverlos es dejar de “cargarlos” (pensarlos y preocuparte por ellos en los momentos en que no los puedes resolver) y retomarlos solamente cuando sea prudente buscar una solución. De esta manera, poco a poco, terminarás con todos tus problemas sin agobiarte.

Que esto requiere voluntad y práctica, por supuesto que es así. Pero que también es la única forma de eliminar todos tus problemas y dejar de cargarlos para poder ser feliz, también es cierto.

¿Te atreves a ser valiente y dejar de cargar tus problemas hasta que puedas resolverlos? 😉

El sentido de las palabras.

Imagen de pinmedownandtakemybreathaway.tumblr.com

Ahora que empiezo a conocer la Verdad acerca de la Vida (que yo creo mis experiencias a través de mi pensamiento), me doy cuenta de que mayormente no tenemos el sentido correcto de las palabras y no nos expresamos de manera adecuada.

¿Qué quiero decir con esto? A lo largo de nuestra historia, las palabras han ido desvirtuándose y ha ido cambiando el sentido de ellas en nuestra manera de expresarnos. Un ejemplo claro es la palabra “padre” que originalmente tenía un sentido de respeto y reverencia y que ahora para muchos de nosotros significa simplemente “bonito”, “agradable” o “divertido”.

Pudiera parecer que esto no representaría ningún problema particular, sin embargo, a la hora de querer expresar o crear con nuestro pensamiento, sí representa un problema.

Estamos tan acostumbrados a hablar sin pensar en el verdadero significado de nuestras palabras y nos referimos a nosotros, a los demás y a nuestras circunstancias de manera inadecuada. Por ejemplo:

Casi siempre pensamos en “gasto” cuando se habla de comprar lo que sea. Si entendiéramos el significado de la palabra, seríamos más cuidadosos de usarla.

En términos generales y en su raíz, “gastar” significa “deteriorar con el uso”. Si “gastamos” el dinero, estamos diciendo que se nos acaba. Si pusiéramos atención todos buscaríamos una palabra más adecuada.

En cambio, “invertir” habla de multiplicar o tener ganancias. Si en lugar de “gastar”,” invertimos”, nuestras palabras crearán lo semejante y nuestro dinero se multiplicará sin mucho esfuerzo.

Otro ejemplo es cuando hablamos de amor. Hemos confundido el amor con preocupación, protección, dependencia, sobreprotección, etc., pero el verdadero sentido del amor es entender que todos somos capaces de resolver nuestros problemas; tener confianza en nosotros y los demás, porque todos tenemos las mismas facultades y habilidades; dar sin esperar nada a cambio, porque no necesitamos nada pues ya estamos completos.

Por lo general solo hacemos lo que tiene sentido para nosotros. Usamos solo las palabras que tienen sentido en nuestro vocabulario. Nos vestimos de acuerdo con la ocasión por sentido común.

De la misma manera, nuestro pensamiento crea aquello que tiene sentido para nosotros. Si no tenemos un sentido de confianza y seguridad, de abundancia y prosperidad, de plenitud y gozo, no podemos crear más de lo mismo.

El sentido que tengo ahora debe cambiar para poder cambiar lo que ocurre en mi vida y mis experiencias. El trabajo es entender cada una de las palabras que uso, elegir las que me convenga usar, usar las que haya elegido de manera correcta y, por repetición, ir aumentando el sentido correcto en mi mente.

Podríamos empezar con una pequeña lista que puede ser útil para todos:

Cambiar:

“Gastar” por “Invertir”.

“Necesitar” por “Desear”.

“Me hizo enojar” por “Me enojé”

“Cuídate” por “Diviértete” o “Aquí te espero”

“Tengo suerte” por “Tengo éxito siempre”

“¿Me amas?” por ¡Me amo!

“A ver si…” por “¡Estoy seguro de…!

“Yo creo que…” por “Yo sé que…”

¡Estoy segura de que notarán un cambio en sus experiencias si son constantes y persistentes!


autoretrato 1

Acerca de la autora:

Rocío Caballero. Maestra de Aplicación Mental y Metafísica (La Ciencia de la Vida). Imparte cursos, talleres y conferencias para despertar la conciencia verdadera en las personas acerca de sí mismas, impulsándolas a vivir una mejor calidad de vida.

La sabia vida del viejo árbol

La sabia vida del viejo árbol

Se sentía totalmente devastada. Su vida se había ido convirtiendo en una colección de horrores y desgracias, y no podía sentirse más desesperada que ahora.

Estaba sentada en medio de una vereda abandonada, debatiendo con la única opción que creía que le quedaba: acabar con su vida. Pero a través del río de lágrimas que le empañaban la visión, apareció una figura borrosa que le obstaculizó la vista.

Levantó la mirada y se talló los ojos. Frente a ella, había una anciana mugrosa y harapienta.

-¿Porqué lloras, muchacha?- preguntó la anciana, con una sonrisa carente de dientes y muy bondadosa.

-Es que… ¡mi vida es un desastre! El hombre al que amaba me dejó por otra mujer, me despidieron de mi trabajo y ahora no tengo dinero para cubrir mis gastos, me hice unos estudios y resultó que tengo cáncer. Mis amigos me han dado la espalda, y mi familia no me entiende. Me siento sola y no tengo nada que esperar de la vida.

La anciana, achacosa, se sentó al lado de la muchacha. No dijo absolutamente nada, y ambas permanecieron en completo silencio durante un rato.

-¿Ves ese árbol?- señaló la vieja con un dedo nudoso y deforme.

La muchacha levantó la vista. Frente a ella había un árbol semi torcido, creciendo en el centro de un tocón.

-Si.- respondió la chica, que no tenía ni idea del porqué era relevante un simple árbol.

-Ese árbol fue, una día, algo majestuoso. Lo sé, porque yo solía treparme a él cuando era una niña. Sus ramas eran fuertes y su tronco, firme. Daba una sombra maravillosa, y todos los niños que jugábamos aquí dormíamos la siesta cuando el sol se volvía insoportable. En verdad era un gran árbol.

La anciana se detuvo un momento en su narración. Sus ojos brillaron y se llenaron de recuerdos del pasado.

-Pero un día, después de una gran tormenta, cuando nos acercamos a jugar en el árbol, lo encontramos quemado y partido casi a la mitad. Nuestros padres decidieron que ya no era seguro que estuviera así, y lo cortaron, dejando ese triste muñón que ves ahí.

>>Pero los árboles son más sabios que las personas. Saben que la vida está dentro de ellos, y no se dan por vencidos solo porque los hayan cortado. Aunque parezca que la vida del árbol terminó, apenas está empezando. Porque la vida está en sus raíces y no en su tronco. Puedes cortarlo, quemarlo, pero mientras sus raíces estén bien asentadas en la tierra, seguirá creciendo. Aunque tenga que empezar desde cero.

-¿De qué hablas, anciana? ¡Yo no soy un árbol! ¡Tengo cáncer, no tengo trabajo, no hay nadie que me cuide! Me estoy muriendo. ¿No sería mejor acabar de una vez con este sufrimiento?

-Si te han arrancado las raíces, es probable. Pero aún estás viva. Yo diría… que todavía tienes mucho por hacer. La decisión es solo tuya.

La anciana se levantó de su asiento y se alejó, con su andar lento y pausado, dejándola más consternada que reconfortada. ¡Qué iba a saber esa vieja chiflada, después de todo!

Justo se iba a levantar para marcharse cuando llegó un joven hasta donde se encontraba. Parecía sorprendido por alguna razón y miraba a todos lados, buscando algo.

-Buenas tardes. ¿Disculpa, de casualidad viste a una anciana por aquí?

-Hace poco estuvo aquí. Pero se marchó.

-¿Se marchó? Es extraño… siempre está sentada frente a este árbol por las tardes.- dijo en voz baja, más para sí mismo que para la muchacha.- Es una lástima. Creo que hoy no vamos a poder leer.

-¿Conoces a esa mujer?- Preguntó la chica, con la curiosidad un poco picada, sin saber porqué.

-¡Todos en el pueblo la conocen! ¡Es impresionante!

-¿A qué te refieres?

-Verás… esa mujer vivía en el pueblo cuando era niña. Fue una de las primeras mujeres que estudió y se graduó en la universidad como doctora. Regresó al pueblo a ayudar y trajo muchos bebés al mundo. Ha ayudado a muchas personas. Y a pesar de todas las desgracias de su vida, sigue haciéndolo. ¡Verla bailar en las fiestas del pueblo es todo un espectáculo, te lo digo yo!

-¿Cuáles tragedias?

El muchacho le lanzó una mirada triste.

-Bueno… se enfermó, ¿sabes? Cuando estaba embarazada. No sé exactamente que tuvo, pero fue grave. Perdió al bebé. Y poco tiempo después, su marido la dejó. Ya no podía resistir el dolor que sentía por haber perdido a su hijo. Nadie supo más de él, porque nunca volvió al pueblo.

>>Su enfermedad hizo que se retirara del trabajo. Perdió todo su dinero en tratamientos, por lo que yo sé. Nunca ha vuelto a estar del todo bien, y apenas tiene fuerzas para trabajar. Pero si necesitas ayuda, hace lo posible por ayudarte. No importa quién seas.

>>Como no tuvo hijos, se ha dedicado a cuidar de todos los niños del pueblo. Le decimos abuela, aunque todos tenemos abuelas propias. Y yo vengo a leerle todos los viernes por la tarde, cuando salgo de la escuela.

-No tenía idea…- dijo la muchacha, asombrada.- ¿Y porqué vienes a leerle aquí?

-Dice que le gusta este árbol. Al parecer lo cortaron cuando ella aún era niña. Me contó una vez que eso la puso muy triste, y durante mucho tiempo se olvidó del árbol. Entonces, un día, descubrió que le estaba saliendo un brote. Y que desde entonces, empezó a crecer y crecer. Ahora es un árbol más grande, y un poco torcido. Pero resistió mucho y aún sigue con vida.

>>Ella dice que eso la ayudó a darse cuenta de que, sin importar cuán dura fuera la vida, todos teníamos la fuerza necesaria en el interior para volver a nacer.

>>Y desde entonces, se sienta frente a este árbol todas las tardes. ¡No conozco a nadie más fuerte y más viva que ella!

Se quedó callada un momento. Algo en su interior se había inquietado, y no sabía qué hacer al respecto.

-Bueno. Supongo que iré a buscarla a su casa, entonces. Lamento haberte molestado.- dijo el muchacho, que ya se marchaba por la vereda.

-¡Espera!- gritó la muchacha, levantándose de un salto. El joven la miró, interrogante.- ¿Puedes llevarme con ella?

El muchacho asintió lentamente. Ella, solo sonrió.

Amor, esa fuerza todo-poderosa

Ámate a ti misma

¿Alguna vez has estado enamorado y te han correspondido? ¿Identificas esa emoción de estar flotando en las nubes?

¿Has notado que en ese estado las cosas parecen tener una mejor cara y los problemas soluciones fáciles?

Eso es precisamente lo que el amor nos da cuando lo experimentamos. Nos sentimos poderosos, optimistas y hasta capaces de lograr lo imposible. Nos aventuramos en proyectos nuevos o nos atrevemos a hacer lo que no habríamos hecho antes.

Lo cierto es que cuando estamos enamorados, despertamos un poder interior (que siempre ha estado ahí) por la presencia de alguien más.

¿Pero qué pasa si no hay “alguien más”?

La felicidad (o el estado mental de alegría y gozo llamado amor) es como una inyección de fuerza para todos, que sin embargo no sabemos obtener o experimentar en cualquier momento o a voluntad. Pareciera como si ese estado fuera algo que viniera de lo externo, cuando en realidad está siempre dentro de nosotros y podemos desatarlo si somos más conscientes de lo que pensamos a diario acerca de lo que somos, lo que hacemos y lo que tenemos.

Es cierto que nuestros peores críticos somos nosotros mismos, nos vemos todos los defectos: las arruguitas, las llantitas; que si estamos gordos o flacos, altos o bajos, etc., sin embargo no podemos negar que en alguna área, somos indispensables para algo o para alguien. A pesar de todos nuestros defectos, tenemos cualidades.

Para enamorarte es necesario que reconozcas en el otro cualidades que para ti sean importantes. Nadie se enamora de alguien a quien no le ve cualidades. Pero la apreciación de cualidades es algo totalmente individual: lo que para alguien es una cualidad, para otro puede ser un defecto. Entonces, te invito a ver tus cualidades, ganar sentido de ello para que te enamores de ti mismo y de la vida y verás que la felicidad que viene del amor no tarda mucho en aparecer con esa fuerza de la que he estado hablando antes.

Agradecer todos los días al despertar por otro día más, por una nueva oportunidad, por tu trabajo o por falta de trabajo, porque tienes con quien compartir los afanes del día o porque gozas de plena libertad estando solo, es una forma de enamorarte de la vida también. ¡Agradece por todo!

Si miramos a nuestro alrededor y tomamos la actitud de agradecimiento por cualquier cosa que nos rodea o experimentamos (porque, seamos sinceros, tenemos muchas cosas buenas que agradecer todos los días), podemos ir creando un sentido amoroso que nos permitirá el gozo de todo lo que nos rodea, haciendo que la vida parezca más agradable, más disfrutable.

¡Trabaja por el amor, practícalo todos los días, desarróllalo, como harías al aprender algún idioma o alguna habilidad que disfrutes, y enamórate! ¡Enamórate de ti! ¡De tu vida! Descubrirás lo importante que eres. ¡Enamórate de ti y correspóndete!


autoretrato 1

Acerca de la autora:

Rocío Caballero. Maestra de Aplicación Mental y Metafísica (La Ciencia de la Vida). Imparte cursos, talleres y conferencias para despertar la conciencia verdadera en las personas acerca de sí mismas, impulsándolas a vivir una mejor calidad de vida.

The best Accessory

El mejor accesorio es tu sonrisa

When she was a kid, she was incredibly happy.

She didn’t have a perfect life, but she enjoyed every moment and focused only on the good that happened every day. The smile was always on her face, and people enjoyed her company.

In her youth, things were not that good anymore. Someone convinced her that, perhaps, she wasn’t good enough in what she did or good enough to be loved, and started to felt fearful of being alone, not having a family or being successful. She worked very hard to please others with smiles, working to meet their expectations (something that never worked on the long road), and somehow she got what she wanted… or at least that’s what she thought.

She smiled again.

Years later, her fears became true. And tragic things started to happen. Her smile disappeared from her face.

She changed her smiles (fake ones, by then) for grins full of bitterness, anger, rage, worry, hopelessness, and those expressions became usual for her. After a few months, her face was an eternal grin that nobody liked, and didn’t help at all. But she was not aware of that. She isolated herself, and people stopped looking for her.

One day, looking at the mirror, she finally discovered the grin in her face. And conclude that she wouldn’t want to be around a person with that exact expression in her face. That woke her up, finally.

She realise that no matter what happened, the events in our lives will come, no matter what expression we show in our face. A smile or a grin are irrelevant in our growth. But when we choose to put a smile on our face, our attitude with others and the circumstances, change. They become better. 

This is a real story.

It talks about someone who one good day decided she will be happy, no matter the circumstance. Someone who smiles looks around for happiness in everything that surround her. And she’s happy. Because, the thing is, a smile is something you decide to put on, just as much as a dress or a particular pair of shoes. And it is always a great accessory to enhance your outfit. It will make you sparkle and shine among others. 

This could be your story


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About the author:

Rocío Caballero. Teacher of Mental Practice and Metaphysics. She teaches about awakening your real conscious about yourself, helping people live better lifes through courses, workshops and conferences.